Una profe ‘wonderful’

Mary Lili Caicedo Arroyo fue reconocida por Computadores para Educar por apropiarse de las TIC para la enseñanza del inglés.

Por Lucy Lorena Libreros – Periodista Cultural

La habilidad para el inglés, dice de pronto la profe Mary Lili, es un asunto de familia. Desde que era una niña allá en Yurumanguí, ese apartado corregimiento de aguas cristalinas, distante a 60 kilómetros de Buenaventura, y donde nació hace 38 años, se acostumbró a que en el hogar de los Caicedo Arroyo los once hermanos se saludaran y resolvieran la vida en ese idioma.

Quizás habían seguido los pasos del abuelo Clementino, un veterano trabajador del Ferrocarril del Pacífico que no tuvo más remedio que aprender inglés empíricamente para lograr entenderse con las decenas de ‘gringos’, muchos de ellos marineros y empresarios, que arribaban diariamente en El Puerto persiguiendo negocios y amores.

Mary Lili está segura que ese fue el inicio de todo. De su amor por esa lengua germánica, nacida en Inglaterra. Hoy la lengua materna de unos 400 millones de personas y la más hablada del mundo. El inicio tal vez de una carrera en la docencia que ya completa doce años y que recientemente fue reconocida por Computadores para Educar, programa social del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.

Hija de un inspector de Policía que solía también ganarse la vida en un aserradero y piloteando lanchas rápidas entre Buenaventura y Juanchaco, Mary Lili Caicedo se ha dedicado toda su vida a la enseñanza del inglés. “Debe ser porque no he nacido para otra cosa”, se le escucha decir.  

Desde 2008, llega todos los días hasta la Normal Superior Juan Ladrilleros, en el barrio Cristal, donde enseña inglés en ocho cursos a cerca de 300 estudiantes. Pero la historia —contará la profe luego— comenzó siendo ella muy pequeña, en Yurumanguí, cuando intentaba imitar los pasos de su tía Eneida Caicedo, la maestra más querida del pueblo, a quien siempre veía “muy elegante, llevando siempre su cartera y sus tacones como jardinera del hogar infantil”.

Mary Lili quiso ser como Eneida. “Recuerdo que mi papá, Genaro Caicedo, a quien admiraban mucho en la comunidad, siempre me hablaba de sueños en los que me veía convertida en profesora. Y eso lo hacía feliz porque decía que a los maestros los respetaban, eran verdaderos líderes. Me contaba que, de niña, solía vestirme como mi tía y reunía en mi casa a los niños de mi barrio para hacerles dictados. Jugaba con ellos al colegio, con descanso y todo”, recuerda la docente. 

Convencida de su vocación, buscó un cupo para formarse como docente en la Normal Juan Ladrilleros, que para entonces quedaba en el centro de Buenaventura. Y con apenas 19 años, comenzaría su vida como maestra justamente en su pueblo, dictando clases en un humilde colegio de Papayo, vereda de Yurumanguí. 

Ya para entonces se sentía llamada a fomentar el aprendizaje del inglés en sus alumnos. Si ella lo había logrado siendo una autodidacta, de seguro sus muchachos podrían hacerlo también con la orientación adecuada. “Me inicié con el inglés que aprendía de mis hermanos, que lo pronunciaban bien y lo hablaban con fluidez, también escuchando música y leyendo, siempre por mi cuenta”, asegura Mary Lili, que conversa en inglés con dicción perfecta. 

Con los años se haría traductora para delegaciones de extranjeros que llegaban al Puerto permanentemente a supervisar proyectos productivos. Y era con ese ejemplo que se presentaba ante sus alumnos, enseñándoles que el inglés era mucho más fácil y cotidiano de lo que ellos creían. 

Es que las cifras no eran nada halagadoras. Mary Lili sabía que de un salón de 40 muchachos apenas unos 2 ó 3, con suerte, conseguían aprender el idioma. En 2014 la profe se propuso reversar esos números. “Tenía esa inquietud mientras estudiaba en la Uniminuto. Estando allá comencé a notar que la docencia se estaba transformando y era cada vez más tecnológica, implicaba el uso de distintas plataformas de internet”. 

Sería en la universidad donde conocería plataformas como Mil Aulas, portal educativo virtual que permite llevar a cabo un sistema de gestión de cursos y les ayuda a los educadores a la creación de comunidades de aprendizaje. “Entendí que atrás comenzaban a quedar la tiza y el tablero, la educación estaba evolucionando y la tecnología nos abría la mente a otras posibilidades y recursos porque esa es también la realidad de los jóvenes que mantienen conectados y al día con las nuevas aplicaciones. La clave entonces era innovar”, reflexiona la profe. 

Aquello fue toda una revelación. Y se daría en una época en que la docente comenzó a tener molestias con sus cuerdas vocales. “Los médicos me encontraron unos nódulos que hacían que me doliera muchísimo la garganta y que redujeron mi capacidad laboral en un 40%; me la pasaba en terapias. Y eso era muy complicado porque uno como maestro debe estar hablando todo el tiempo”.  

Apostó entonces por incorporar la tecnología a sus clases de inglés. Y ganó. Hoy, la profe Mary Lili enseña a través de su Aula Virtual, una suerte de salón de clases a la que sus muchachos acceden a través de las tabletas y computadores con la que cuenta el colegio, además de sus propios ‘smartphones’, y en la que intercambian videos con sus conversaciones en inglés, participan en foros de aprendizaje y chats para resolver inquietudes, y descargan las lecturas (algunas de ellas novelas) y contenidos que necesitan para su aprendizaje. 

Una plataforma que trabaja con alumnos de noveno grado y que también le permite a la docente desarrollar permanentemente un Plan de Mejoramiento para los alumnos que deben reforzar sus conocimientos. Todo el tiempo, toda la semana, la profe permanece en contacto con ellos.

Méritos suficientes para que Computadores para Educar aplaudiera su labor. Porque Mary Lili Caicedo entendió a tiempo que la enseñanza del inglés iba más allá “del verbo to be” y las fatigosas clases de gramática. “Yo les enseño inglés desde la vida diaria, desde la cultura que viven, desde el mundo que habitan y les es cercano”.

Entonces, durante cualquiera de sus clases los chicos debaten sobre el impacto de las TIC en los jóvenes, sobre el cambio climático, sobre la prevención de enfermedades, sobre la alimentación sana o sobre el ‘bullyng’. A veces conversan sobre temas complejos como la reducción de inequidades, “porque me interesa fomentar en ellos el espíritu crítico, que no traguen entero, que cuestionen sus realidades”, dice la profe.  

Esa novedosa metodología ha logrado también alumnos más cercanos, dispuestos a confiarle sus angustias y dificultades en sus hogares. “Parte de mi labor docente, asegura, implica entender que estoy frente a una generación que está creciendo sola. Muchachos que, así tengan los mejores celulares o no pasen necesidades, crecen sin amor, sin ser escuchados en sus casas porque sus papás dicen no tener tiempo”.  

Jóvenes de hoy, enfrentados a padres despistados y también maestros fatigados que siguen creyendo torpemente que la tecnología es una amenaza y no una oportunidad. “Solo se trata de ser recursivo. En la web hay decenas de aplicaciones y contenidos que le facilitan a uno el trabajo. Y lo que uno nota es que hay muchos profes que saben inglés, pero que no lo saben enseñar. Hay que convertir la tecnología en un aliado dentro del aula de clases”.

Ahora, gracias a su metodología, los estudiantes de la Normal Superior Juan Ladrilleros han mejorado su rendimiento en las Pruebas Saber, el sistema de evaluación creado por el Ministerio de Educación para medir el aprendizaje de los estudiantes colombianos. Mary Lili cuenta orgullosa que hoy el colegio se ubica por encima del promedio nacional y que ya tiene unos cinco casos de estudiantes que en la prueba de inglés han logrado cien puntos sobre cien posibles. 

Quizás por eso a nadie le extrañó que durante la premiación de Computadores para Educar la profe pareciera más una ‘rockstar’ que una maestra. Decenas de sus estudiantes la acompañaron con emoción mientras ella recibía con timidez el reconocimiento a su labor. Es que ella es de esos profes que cargan la sencillez como moneda suelta en los bolsillos. “Es que mi labor es enseñar y hacerlo lo mejor que puedo”. 

—You understand me?

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