Lo desconocido de las Cleopatras

Aquella Cleopatra que figura en la historia como reina de Egipto y que tuvo sus amoríos con el emperador César y Marco Antonio no fue la única que existió. En realidad existieron muchas Cleopatras. Parecerá fabuloso revelar conocimientos sobre las Cleopatras, extraordinarias mujeres que existieron en la Isla Elefantina en el alto Egipto, al extremo del Nilo, y mucho antes de la era cristiana.

Las Cleopatras fueron de color canela e indescriptible armonía física. Encantaban con su presencia al hombre que se les acercaba, pero ellas estaban dotadas con la virtud de la psicometría y así con el más mínimo contacto con un individuo captaban sus intenciones, costumbres y procedencia.

Las Cleopatras conocieron los misterios de la vida y de la muerte. Aquella Cleopatra que fue reina de Egipto también conoció los grandes misterios, aunque para ese entonces había caído en el pecado original, pues disfrutó del autentico acto sexual, pero cometió el ‘caínico’ error de morder el fruto prohibido y así desvanecer las virtudes del alma.

Ya dijo Friedrich Nietzsche que el acto sexual es como una manzana con la que nos debemos recrear, deleitar, pero nunca morder. Pienso que el acto sexual no es malo (pecado); lo malo es no comprender por qué y para qué lo creó Dios.

Ni las legendarias y desconocidas ‘amazonas’ llegaron a tener las virtudes de las Cleopatras. La Isla Elefantina era para ellas un paraíso; allí vivieron en armonía, vibrando con los 22 mandamientos divinos. Para muchos esto es increíble y se mofarán, pero las jerarquías divinas solo entregaron diez mandamientos a Moisés por misericordia con la humanidad.

Cleopatra fue la última de la dinastía del Rey Ptolomeo en gobernar Egipto. Con los ptolomeos se extinguió la sabiduría hermética de las otrora faraones de la brillante cultura egipcia. En la era de Cleopatra se atrofió el legado espiritual de seres divinos como Hermes, Nefertiti y Moisés. Y aunque el mundo no conoce la auténtica biografía de Cleopatra, no se puede negar que ella utilizó hábilmente sus atributos físicos para engrandecer políticamente a Egipto.

Las Cleopatras que habitaron la Isla Elefantina tenían unas costumbres y unos principios más allá de lo que permite nuestra imaginación. Ellas aún están latentes para aquellos hombres que anhelan la verdadera transformación espiritual. En el capítulo 12 del Apocalipsis se nos hace referencia velada de estas “leonas de piedra”, que es el significado etimológico de Cleopatra, cuyo origen es sumerio.

Por Eduardo R. Stanford

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